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joven agricultora


Un Gobierno Autonómico que no tenga por objeto promover el empleo, abordando las cuestiones medioambientales, económicas, sociales y las relacionadas con el mercado de trabajo de una manera integrada, no nos servirá absolutamente para nada.


Asturias es rural hasta la médula. Diez mil verdes kilómetros cuadrados así nos lo recuerdan desde el Cabo de Peñas hasta Braña dos Chagozos, desde Ribadedeva hasta San Tirso de Abres. La comunidad autónoma más montañosa de España y de las más montañosas de toda Europa. Aún así hay personas que ven a su propia tierra como una gran urbe, sin darse cuenta del daño que eso nos hace a toda la asturianía.

Esta entrada es una invitación al Gobierno Regional y a los interlocutores sociales para que lleven a cabo un análisis, un replanteamiento y una reorientación de las políticas aplicadas hasta el día de hoy. Unas políticas, bajo mi modesto punto de vista, totalmente estancadas en el pasado. Tanto o más como el propio nombre de nuestra asamblea legislativa, llamada “Junta General del Principado” en honor a la medieval representación de los concejos ante la Corona.

Quizá el gran peso de los sectores secundarios y terciarios no nos dejan ver la realidad en la que la Asturias Rural se encuentra ahora mismo. Siendo el sector primario el más dañado y olvidado por los diferentes partidos que han gobernado hasta ahora. Una minería agonizante y abocada al cierre inminente, un sector pesquero artesanal que el gobierno no ha sabido defender en Europa como se merece y un gran retroceso en el sector agrícola-ganadero que aún ocupa al 6% de la población activa de nuestra autonomía. La Asturias rural se empobrece.

Nunca es tarde para abordar el reto de promover el empleo y reducir la pobreza en las zonas rurales, pero no sin antes reconocer los verdaderos fallos cometidos por el actual Gobierno autonómico. Fallos de mala gobernanza que son actualmente indicadores del fracaso de la política rural. El más importante es su insistente apoyo a la representatividad política en lugar de la participación pública en la vida política, la ausencia permanente de participación en los procesos de adopción de decisiones sobre cuestiones de interés público, una formulación arbitraria de las políticas agrícolas sin tener en cuenta la incidencia de las decisiones sobre las partes interesadas clave, el público en general y los grupos vulnerables. Una burocracia no sujeta a ningún tipo de supervisión y que actúan en función de sus propios intereses o de algunos colectivos influyentes y no de los intereses del público general. La no reparación de las injusticias y la no garantía de soluciones oportunas y equitativas de los conflictos. Corrupción y abuso de poder que al final han socavado la confianza de toda la asturianía en la vida política.

Todo esto pone al descubierto la mala gobernanza, revelando las debilidades institucionales y casi siempre el poco control que el actual gobierno ha ejercido sobre el territorio astur. Esta mala gobernanza a despertado el malestar social y por ello es momento de crear alianzas, abordar cuestiones nuevas y trabajar con las organizaciones rurales. Porque la agricultura asturiana debe cumplir una función esencial en la transformación de la economía. El crecimiento sostenible del sector es particularmente eficaz para reducir la pobreza. Para aumentar la calidad y la cantidad de la oferta de empleo en las zonas rurales se requiere una buena gestión de la economía política y eso no se ha sabido hacer ni defender.

Por consiguiente, hacen falta enfoques territoriales que creen ventajas competitivas a nivel local y se centren en el logro de una competitividad sistémica. Las ventajas competitivas no se heredan, sino que se crean, de manera que el dinamismo de los empresarios, la intensidad de la competencia local y la capacidad de los actores locales para tomar parte en movilizaciones colectivas eficaces son tan importantes como los recursos naturales y otras ventajas comparativas similares.
Después de tanta crítica en estos párrafos llega la hora de las propuestas de mejora. Como cualquier buen agricultor o agricultora, la preparación del terreno es sumamente importante para obtener el mejor rendimiento de la producción, por ello es necesario promover un entorno propicio para el establecimento de empresas sostenibles en las zonas rurales tanto agrícolas como no agrícolas. Potenciar la mejora en el acceso de las pequeñas agricultoras a las oportunidades de mercado, respaldando su participación en las cadenas de valor nacional y mundial. Atraer y mantener a la juventud a los empleos rurales, mejorar la equidad, la eficiencia y la inclusión social mediante una política tributaria apropiada. Fomentar el acceso a la tierra y su uso productivo, mediante la reforma agraria, la promoción del mercado de arrendamiento de tierras y la prestación de servicios a las pequeñas agricultoras. Fomentar un enfoque de desarrollo económico local , que se apoya en sectores y cadenas de valor específicos, caracterizados por tener fuertes efectos multiplicadores de empleo, como el turismo o el procesamiento de productos agrícolas. Dar prioridad a programas de creación de empleo para los jóvenes y las mujeres de las zonas rurales, que también incluyan el desarrollo de la capacidad empresarial. Fomentar la protección de la maternidad para las mujeres de las zonas rurales.
Son largas y amplias las propuestas que por no extenderme se pueden aplicar, lo que daría para hacer una segunda entrada sobre el tema que ahora estoy tratando de exponer. Por ahora dejo en el aire una pregunta final para el debate: ¿El nuevo Gobierno Autonómico o Local que salga de las próximas elecciones de Mayo qué propuestas van a poner encima de la mesa para mejorar el empleo rural decente, además de qué manera pueden ampliarse y mejorarse la protección social y la inclusión social en las zonas rurales?

Quiero comentaros antes de nada, que yo no soy un especialista en materia de incendios, no más allá de lo que un paisajista o restaurador ambiental pueda saber sobre el asunto, por eso si alguien quiere contribuir en corregir o aportar datos estaría más que encantado en que participárais.

Lo que me llevó a hacer esta entrada fueron las palabras del Ministro de Justicia, Gallardón, cuando este presumía de un Código Penal a la altura de las circunstancias, en las que incluían las nuevas penas en materia de incendios forestales. “Se endurecen las penas para los autores de incendios forestales que se consideren especialmente graves. Actualmente estos delitos se castigan con entre tres a cinco años de cárcel y, con la reforma, la pena se elevará hasta los seis. Además, cuando los incendios afecten a espacios naturales protegidos se castigarán del mismo modo que los delitos contra el medioambiente, lo que significa que sus autores podrán ser castigados con la pena superior en grado (nueve años de cárcel). Se modificará también la Ley del Jurado para que estos delitos pasen a ser competencias de tribunales profesionales.”

Seguro y creo que debemos acoger esta noticia como buena, o al menos después de que año tras año se reclamaran penas más duras para quienes acostumbraban a quemar nuestros bosques. Este verano, Galicia ha sido arrasada y partes muy puntuales de otros puntos de España. En Galicia se han arrasado, para que nos hagamos una idea desde 1991 613.000 Ha de manera estimada. Aún así el Ministro de Medio Ambiente, Cañete, se felicita porque este año “solamente” se han quemado 15.743 Ha. Digo yo que este paso en 10 años, se quemará la mitad de Galicia “solamente” y 20 años su entera totalidad “solamente”.

En España tenemos la suerte que detrás de un incendio el bosque se recupera, tarde o temprano pero se recupera. En pocos años el paisaje se torna a verde. Pero entonces cabe la pregunta ¿Los incendios son buenos o malos? ¿Se deben controlar? o por el contrario se deben dejar al su libre albedrío. Lo normal y más seguro es que se controlen, no por nada, sino por las vidas humanas que peligran en ellos.

El 90% de los incendios se logran apagar, el resto, es decir el 10% se nos escapan de nuestras manos simplemente porque se vuelven incontrolados. Echamos la culpa a los medios, a la descordinación, a la UME, a los recortes pero es que estos incendios realmente se descontrolan y son imposible con ellos. Pero desde aquí digo que los recortes también son parte de este descontrol, digan lo que digan.

Gestión del combustible forestal

Una cuestión que me han hecho varias veces es la siguiente: ¿Crees que la limpieza de bosques es necesaria para evitar estos incendios? a lo que contesto siempre lo mismo: No se debe llamar limpieza de bosque, porque un bosque no se limpia un bosque se gestiona eficazmente. Además es cierto que vivimos en el gran polvorín boscoso y una buena gestión es más que necesaria para que no revista mayor gravedad de la que pueda tener un incendio forestal.

Todo influye, es cierto que existe una “guerra” entre ecologistas, conservacionistas, ganaderos, pastores y administración sobre este asunto. Pero hay que valorar muchos factores antes de decantarse por una postura finalista y escuchar todos y a cada uno de las diferentes versiones que se ponen encima de la mesa.

Es cierto que el control de la vegetación es necesario, pero demasiado caro para su ejecución a cargo del erario público. Gestionarlo todo nos agotaría el presupuesto anual la Consejería en poco tiempo. Tampoco es viable poner a gente a cargo de cursos y planes de empleo a limpiar montes, pues también puede salir muy caro, porque la limpieza de montes tiene que ser realizada eficazmente por expertos en la materia, normalmente empresas del sector.

La mejor solución es recuperar las actividades agropecuarias y forestales. Se que esto a mucha gente no le gusta, pero no olvidemos que Asturias de Natural 100% tiene poco, sería tontería comparar nuestros bosques explotados desde hace cientos de años, con los bosques primarios del Amazonas. No cabe en la cabeza de nadie. Digo recuperar las actividades agropecuarias y ponteciar el sector primario. Aprovechamiento de la madera de manera sostenible, entendiendo que la madera es un bien recuperable y renovable. Utilizar la biomasa para diferentes aplicaciones, es decir gestionar el bosque para que vuelva a ser rentable.

Haciendo esto, no habrá nunca interés en quemarlo, puesto que genera puestos de trabajo y reactiva las comarcas que viven y vivirán de ello. Hasta hace bien poco esto se hacía y el combustible desaparecía o disminuía, alternando zonas de cultivo con pastoreo y del bosque se extraían madera, carbón, leña, resina etc.. Un bosque así de gestionado nunca dejará de estar abandonado como están ahora la gran mayoría, almacenando combustible y esperando el día, que llegará, alimentará al gran incendio.

Quemas prescritas

Amplio debate habrá sobre el tema de las quemas. Pero hay que saber distinguir las quemas controladas de las quemas prescritas, estas últimas son las que nos ayudan a conservar el bosque. El abandono rural es consecuencia de la situación que está pasando ahora mismo en él. Ahora mismo tenemos la cultura de la vigilancia y extinción, no es suficiente bajo mi punto de vista. Nos olvidamos de la prevención que incluye la gran acumulación de combustibles forestales esperando a la gran catástrofe.

La quema prescrita más económica que el desbroce, menos peligrosa que la controlada, compatible con nuestro ecosistema controlada bajo un rigor científico-técnico y posiblemente el mejor aliado todos.

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Asturias 6/06/2013- En Asturias algo habrá que hacer, rápido y de manera intensa. No conviene perder el tiempo y la Administración regional es la que tiene algo que decir.

Son muchos los problemas con los que se encuentra la ganadería asturiana a día de hoy. Problemas que se deben solventar con medidas de apoyo institucionales, porque es sector está realmente en peligro. La ganadería asturiana tiene un gran problema de base, que no es otro que la competencia internacional de precios en el exterior, lo que hace que el ganadero debe seguir abaratando costes para poder seguir siendo competitivo e incluso luchar porque su medio de vida, de toda su familia, no desaparezca.

Este es el principal problema, que no digo que no haya otros menos importantes, pero que de alguna manera orienta la mentalidad de los ganaderos y pastores. A día de hoy el número de ganado por persona está aumentando, haciendo que los pastizales se queden pequeños para tanta res. Es simplemente una aplicación empresarial, como en cualquier negocio, ya que al final los precios, como decía del extranjero, están ahogando la economía rural. No solo eso, el problema de espacios para pastos está ahí y es una realidad por las medidas de presión económicas existentes.

Pero ¿Qué otras medidas innovadoras pueden facilitar la ampliación significativa de la superficie de las explotaciones ganaderas en Asturias? Con la concentración parcelaria se están haciendo grandes esfuerzos, pero realmente existe un problema de base y no es otro que la gran mayoría de las fincas son propiedad de gente de ciudad que consideran que los terrenos tienen más valor urbanístico que agrícola. Más fincas permitiría tener más forraje, pero existe el problema que no se comprarían porque encarecería aún más la propia ganadería.

El uso mayoritario en Asturias de la superficie agrícola es el de prados y pastizales permanentes, 37.33% de todo el territorio Astur. Esto explica la importancia de la ganadería en nuestra región, principalmente el bovino. El 31.5 % es para usos forestales y el resto para agricultura, solo el 2.32% muy por debajo de las demás zonas de España.

La carga ganadera es un problema no una solución, Asturias presenta un sector ganadero importante, no obstante por culpa del entorno económico existente y LAS MEDIDAS POLÍTICAS ADOPTADAS, la producción se está concentrando en un menor número de explotaciones de mayores dimensiones con el objetivo de mejorar la rentabilidad. Por tanto es más que necesario medir la carga ganadera en Asturias y sus impactos derivados para poder llegar al equilibrio entre desarrollo ganadero y sostenibilidad ambiental.

La Administración es la responsable de muchos de los problemas que el ganadero sufre, ya se que es un tópico muy usado estos meses, pero es que es la realidad en el estado más puro de la palabra. La Administración como tal debe actuar para evitar desplazamientos innecesarios además de tener un amplio horario para realizar las gestiones de los ciudadanos. Una de las soluciones son la de obtener las guías que autoricen el movimiento de sus animales, sin desplazarse y dentro de las 24 Horas y los 365 días que tiene el año. La ganadería asturiana a día de hoy tiene un problema de exclusión digital importante.

Yo propondría que la Administración tome en serio esta brecha digital que sufre el sector, ayúndandolos en la implantación de sistemas informáticos con cursos sobre las aplicaciones y reuniones con todos los ganaderos, a su vez para ir sacando también la firma electrónica digital y poder desarrollar el trabajo desde cualquier PC. Esta opción evitaría desplazamientos innecesarios y abandono de custodia o trabajo con el ganado, lo que facilitaría mucho las cosas e incluso reduciría gastos para el propio ganadero que repercute finalmente en el precio de su producción…pero esta es otra historia

Continuará….